revista de viajes
  • Revista de viajes.numero 1
  • viaje al centro de



  • La calle g y el ver pasar el tiempo
  • Niño cubano fumando en la heladeria Copelia en el Vedado.Aqui rodaron la pelicula Fresa y Chocolate.foto:marinmarina

    De acuerdo a los relatos de los libros viejos, por allá por los mil ochocientos durante los tiempos de Cecilia Valdés, era la moda entre los jóvenes habaneros pararse en una esquina y ver el tiempo pasar. Muy contrario a nuestros tiempos, donde los “más importante” son los más ocupados, en aquellos tiempos los que de verdad tenían se distinguían por no tener ningún apuro. Realmente nada que hacer, pero no aburridos. ¿Y qué gracia tenía estar parado en una esquina habanera sin hacer absolutamente nada? Bueno eso hay que vivirlo.

    Lo bueno y lo malo de las modas , de las tendencias, no se copia, viene y va sin enterarse uno.El primer verbo que aprende a conjugar un cubano es el verbo esperar, y de esperar, nunca se cansa uno en La Habana. Cientos de jóvenes se reúnen el fin de semana en una calle de la capital cubana, casi como en cualquier país . La calle G se anima a partir de las nueve y hasta altas horas, en rigurosa división por edades y tendencias La policía multa a los chicos ¡por pisar el césped! y vigila que el alcohol y las pastillas no hagan estragos.La mayoria de ellos no pueden pagar la entrada a los locales, y otros, como cualquier moda europea disfrutan bebiendo y charlando con sus amigos.Algunos vecinos se quejan de la suciedad que provocan, en eso también copian las modas,pero otros señalan que esto no es así y se trata mas bien de una excusa de la policia para estar presentes.La música la ponen los mp3 o los moviles,si se cuenta con ellos.

    Un lugar tan recomendable de caminar en soledad como poco aconsejable para andar solo, entiendase como se quiera, es el Malecon a altas horas de la noche.Un recorrido siempre vivo y siempre acompañado.Todo lo que quiera ver o no ver en la Habana lo puede ver o comprar en este paseo maritimo unico en el mundo.Travestis y homosexuales aprovechan la nocturnidad para sentirse vivos y reconocidos, musicos callejeros se ganan los ultimos pesos antes de regresar a casa y algunos hombres y mujeres beben una botella de ron "a palo seco", como en Europa se bebe una coca cola mientras hablan de la vida cotidiana ,una cerveza, o varias,una malta o cualquier liquido que calme la sed; y dejan pasar el tiempo, esperando quizas a que ocurra algo.El recorrido lo puede empezar en la torre de El Morro frente a la Embajada española, al final de la calle Prado, alli puede ver a los chicos pescando erizos salvajes, si le ven le regalaran uno.Continue caminando y mientras se refresca con la brisa del mar a su derecha puede observar a inventores, parejas y jineteras, y a su izquierda edificios colosales de la epoca colonial y los mas modernos con influencia rusa, si, parece que se van a caer, pero tambien parece, que eso es lo que vende de La Habana.Cualquiera de esas pequeñas calles le llevaran a la habana vieja.y de ahi al barrio chino.Otro de los barrios mós significativos y de imprescindible visita es el Barrio Chino, que se reduce a cuatro o cinco pequeñas calles, perdidas en medio del deterioradísimo barrio de Centro Habana. En si mismo este barrio no tiene nada de particular, es un lugar agradable si se desea salir de la zona turística y visitar un mercado chino; en él los vendedores ofrecen frutas, verduras y carne, ademós de soja, jengibre y otros condimentos chinos. Lo verdaderamente curioso del barrio son las llamadas Sociedades Chinas de Instrucción y Recreo, pequeños casinos-bares-fondas-restaurantes, situados invariablemente en un primer piso, en los que se puede comer muy bien y muy barato, ademós de tomar una cerveza, jugar una partida de billar o asistir a algún espectóculo los fines de semana.


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